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Con esto se consigue una felicidad inagotable

Con esto se consigue una felicidad inagotableQuienes algún día descubrimos los libros y el placer de la lectura, no por obligación, sino que simplemente para disfrutarla, encontramos una fuente de felicidad inagotable. Se podría pensar que con las tecnologías de hoy, con tanto canal de cable, internet, Youtube y otros, se lee menos. Sin embargo, ¡es todo lo contrario!

Incluso Mark Zuckerberg, el creador de Facebook, ha descubierto cómo ser feliz leyendo y está movilizando a cientos de miles de personas en el mundo. Ya te cuento de esto.

Los libros me han permitido conocer a mucha gente, lugares, costumbres, creencias, puntos de vista, etc. Es como tener centenares de amigos siempre dispuestos a relatarte cosas interesantes.

Leo, intentando al mismo tiempo de impregnarme de las ideas volcadas en tinta o en los pixeles de una pantalla, los sentimientos y emociones del autor que están tras esos escritos. Hay autores que puedes seguir y llegar a adivinar qué y cómo van a escribir algo.

En cada libro hay un amigo, una persona con quien charlar y quién abre la mente a nuevas ideas y horizontes. Conocer más te hace más inteligente, puesto que aprendes a aplicar lo aprendido o experimentado en tus acciones diarias. Te fortalece, te da seguridad, confianza y mayor dominio de la vida. Tu mayor cultura te permite también aprender a vivir más años y con mayor calidad de vida.

Tu visión más amplia de la existencia aumenta tu serenidad y tranquilidad para enfrentar las crisis y las dificultades. Tienes una perspectiva superior y más elevada para comprender por qué ocurren las cosas, lo que lleva a saber prevenir y a tomar el mando de la vida.

Facilita tu destreza para socializar, ya que tienes más elementos para conversar y para preguntar. Tus ideas y opiniones se van haciendo más versátiles y profundas. La gente comienza a valorarte más. Y, desde luego, serás un mejor estudiante o un mejor trabajador o un mejor empresario. Tus posibilidades de tener mayores ingresos monetarios también aumentan notablemente. Si bien el dinero no compra la felicidad, ayuda bastante a lograrla.

Y a propósito de estudios, comparto contigo un truco muy valioso que enseñamos en nuestro curso de Lectura Veloz y Comprensión Veloz. Cuando tienes que leer un libro de estudio o capacitación, o algunos capítulos de él, ganarás muchísimo tiempo y comprensión si haces lo siguiente. Primero, una lectura rápida, veloz y superficial. Y luego, una lectura a velocidad más normal y reflexiva.

Esto es mucho más eficiente y rápido que pretender leerlo de una sola vez. Solamente bastan aquí unos pocos ejemplos. Muchos estudiantes o personas en capacitación, se quedan detenidas en párrafos que no entienden. Ocupan largo tiempo en eso y no siguen adelante. Si hubieran hecho una lectura completa, rápida, sabrían que aquello que no entienden seguramente se explica y profundiza más adelante. Al leer rápido se tiene una visión completa, todo el contexto y se comprenden los objetivos e intención del autor al escribir. Incluso, puede que así sepas que lo que pretendes profundizar, el autor no lo trata. Entonces, no perderás más el tiempo y buscarás en otro lugar esa información que te falta.

La mayoría de los lectores, al leer lentamente, llegan al final de un párrafo y ya se han olvidado de cómo empezaba éste. Y tienen que volver a leer. Contrario a lo que se pueda pensar, la lectura veloz aumenta la comprensión. La lectura lenta, es de comprensión muy pobre.

Volviendo a la felicidad y la lectura, Mark Zuckerberg este año 2015 en que escribo este artículo, se ha propuesto leer un nuevo libro cada dos semanas. Además, invita mediante las redes sociales a proponer y ponerse de acuerdo en qué leerán, para en seguida, comentar grupalmente lo leído. Es una aventura muy enriquecedora, porque además de la felicidad que se produce ya por leer y aprender, ésta aumenta al tener la posibilidad de compartir y dialogar sobre esto con otros. Cientos de miles de personas lo están haciendo con él.

Estos clubes de lectura compartida no son nuevos, en todo caso. Oprah Winfrey, famosa animadora estadounidense de la televisión, llegó a contar con más de 7 millones de espectadores que corrían a las librerías a comprar las obras que ella recomendaba para leer y comentar en conjunto. Clubes de lectura han existido hace décadas, reuniéndose gente que son vecinos o compañeros de trabajo en casas, clubes o cafés.

Hoy quizá vemos menos de estas reuniones. Sin embargo, ha cambiado la forma. Ahora las citas y comentarios se producen por redes sociales, conectando a millones de personas en el mundo. Mucho más simple y efectivo.

¿Podríamos formar un club de lectura nosotros? ¿Recomendar un libro y comentarlo al cabo de un par de semanas?

Sergio Valdivia